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Résumé :
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¿ Por qué Daniel y no Gardel ?
Pasar revista a los hechos y a los personajes cotidianos, con amasijos de conversacionales tradicional o rumores de identidad costumbrista, extrayéndolos de su rumbo anónimo o de sus angustias pasajeras, es buena cosa. Es el mundo que se arremolina en la esquina, se quiebra en el recuerdo o se diluye en la mentira. Con ellos viene el humor y el sarcasmo. Marcan el paso de la existencia como huella vital, traídos a este compendio por la ganas del narrador, un renegado de la inmemoria. Son y dejan de ser: vivaces, ocurridos, descuidados, puntuales, desaprensivos, cuenteros, adivinos, artistas, dentócratas, bohemios, vivarachos, cantantes, magos, creyentes, sabidos. Su verdad se hace leyenda y va por los caminos entre lo creíble y lo increíble, y por eso se quedan en el dialogo callejero o en la inquietud de quienes los contemplan. A la hora que surge la pregunta ¿Por qué Daniel y no Gardel?, la respuesta tiene tonalidades disonantes, porque la coherencia es para los que no viven y no para un suelto descriptivo de humanas vivencias, recogidas en esta colección.
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