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Résumé :
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Estas historias provienen de experiencias personales, lectoras y míticas de la escritora. Microrrelatos como Irene, Angelina, San Juan, Sahara, La casa, refieren a esas primeras vivencias; Wasser, Narciso, Schubert, por citar algunos, proceden de sus travesías lectoras. E historias como: Maldivas, Copán, La fuente, Máscaras, Sima cuentan hechos míticos originarias de distintas latitudes. Estos relatos hablan de ciudades lejanas, de tiempos inmemoriales ubicados en el mar, en los desiertos, en medio de las dunas y los oasis, en donde se practican ritos alrededor de fuentes, obeliscos, plazas o jardines en ambientes misteriosos, oscuros, nocturnos, Allí habitan seres anónimos, solitarios, hadas, gnomos, máscaras, guardianes, tesoros por descubrir, recuerdos colectivos e individuales, olvidos, los cuales se hacen acompañar de músicas, danzas y ritmos. Además, intenta también capturar la esencia de la vida cotidiana de una manera novedosa y reveladora, relatos como: La taza de café, Barro, Bebé ratón, dejan una impresión perdurable en el lector por referir de manera cinemática acciones pequeñas, sucesos habituales sin razones.
Estamos frente a una narrativa que trabaja con la palabra precisa, una frase estilística y sintácticamente pertinente, una trama construida con rigor, penetración y que activa múltiples y polifónicos sentidos. Sin duda, los textos de este cuentario visibilizan la habilidad de su autora para transmitir experiencias completas en espacios limitados como es la consigna estructural de las microficciones contemporáneas. Las estrategias narrativas seleccionadas, los temas, la secuencia de las historias, los intertextos hablan de la narradora suspicaz, creativa y formada en los ejercicios escriturales literarios.
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